Capstone ingresa al EIA proyecto Mantos Blancos Phase II
Capstone Copper ha presentado el proyecto Mantos Blancos fase II, con el objetivo de ampliar la concentradora de sulfuros y garantizar la continuidad operacional de la mina ubicada en Antofagasta. Esta iniciativa representa un paso significativo en el crecimiento de la operación en la Región de Antofagasta y busca asegurar su funcionamiento a largo plazo.
El proyecto contempla aumentar la capacidad de procesamiento de la planta concentradora a al menos 27.000 toneladas de mineral por día, en comparación con las 20.000 toneladas diarias actuales. Esta expansión incluirá la incorporación de nuevos equipos y mejoras en las operaciones existentes para cumplir con los estándares productivos, ambientales y operacionales de la industria del cobre.
Además, se prevé la construcción y operación de una nueva instalación de almacenamiento de relaves dentro del rajo para después del año 2030. Esta infraestructura es fundamental para las futuras operaciones de Mantos Blancos y contribuirá al fortalecimiento de la gestión ambiental en la zona, considerando las exigencias cada vez mayores en términos operativos y medioambientales.
Según Capstone, se espera que el Estudio de Impacto Ambiental sea seguido por un estudio de prefactibilidad en el tercer trimestre de 2026, proporcionando información detallada sobre Mantos Blancos fase II. Una vez obtenidas las aprobaciones necesarias y completada la construcción, se estima que la producción expandida podría comenzar entre 2030 y 2031.
Mantos Blancos es parte del portafolio operativo de Capstone Copper en Chile, junto con Mantoverde en la Región de Atacama. La empresa también tiene activos en Estados Unidos y México, así como proyectos como Santo Domingo. El avance del proyecto Mantos Blancos fase II representa un hito importante para Capstone en Chile y para el sector minero del norte del país, especialmente en términos de producción de cobre, empleo, proveedores e infraestructura operativa.
La tramitación ambiental del proyecto abre una etapa crucial de revisión técnica e institucional. El éxito dependerá de la evaluación de impacto ambiental, las condiciones impuestas por las autoridades y la obtención de los permisos necesarios. Para la región, este proceso es clave para garantizar la continuidad productiva, los vínculos locales y la planificación minera a mediano plazo en una zona estratégica para el cobre chileno.
Fuente: Chilepaisminero.com Minería







































































